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domingo, 21 de septiembre de 2014
domingo, 31 de agosto de 2014
Fusiles y muñecas - Juan de Dios Peza
¡Hola lectores!
Bueno, creo que me he enamorado de las poesías de este autor. Así que les traigo otra, para que no sea yo la única que disfrute de este placer.
Bueno, creo que me he enamorado de las poesías de este autor. Así que les traigo otra, para que no sea yo la única que disfrute de este placer.
Fusiles y Muñecas
Juan y Margot, dos ángeles hermanos
Que embellecen mi hogar con sus cariños
Se entretienen con juegos tan humanos
Que parecen personas desde niños.
Mientras Juan, de tres años, es soldado
Y monta en una caña endeble y hueca,
Besa Margot con labios de granado
Los labios de cartón de su muñeca.
Lucen los dos sus inocentes galas,
Y alegres sueñan en tan dulces lazos;
El, que cruza sereno entre las balas;
Ella, que arrulla un niño entre sus brazos.
Puesto al hombro el fusil de hoja de lata,
El kepis de papel sobre la frente,
Alienta el niño en su inocencia grata
El orgullo viril de ser valiente.
Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
Que en este mundo que su afán recrea,
Son como el suyo todos los fusiles
Con que la torpe humanidad pelea.
Que pesan poco, que sin odios lucen,
Que es igual el más débil el más fuerte,
Y que, si se disparan, no producen
Humo, fragor, consternación y muerte.
¡Oh, misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra;
Ya delira Margot por ser anciana,
Y Juan, que vive en paz, ama la guerra.
Mirándoles jugar me aflijo y callo:
¿Cuál será sobre el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
La niña con velar junto a la cuna.
El uno corre de entusiasmo ciego,
La niña arrulla a su muñeca inerte,
Y mientas grita el uno: Fuego! fuego,
La otra murmura triste: Duerme, duerme.
A mi lado ante juegos tan extraños
Concha, la primogénita, me mira:
¡Es toda una persona de seis años
Que charla, que comenta y que suspira!
¿Por qué inclina su lánguida cabeza
Mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿Será la que comprende mis dolores?
Cuando me rindo del dolor al peso,
Cuando la negra duda me avasalla,
Se me cuelga del cuello, me da un beso,
Se le saltan las lágrimas y calla.
Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
Y oprimiendo mi mano entre sus manos,
Parece que medita en muchas cosas
Al mirar cómo juegan sus hermanos.
Margot, que canta en madre transformada,
Y arrulla a un hijo que jamás se queja,
Ni tiene que llorar desengañada,
Ni el hijo crece, ni se vuelve vieja.
Y este guerrero audaz de tres abriles
Que ya se finge apuesto caballero,
No logra en sus campañas infantiles
Manchar con sangre y lágrimas su acero.
¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
Cómo han de ser los sueños de los hombres,
Más dulces que los sueños de los niños!
¡Oh, mis hijos! No quiera la fortuna
Turbar jamás vuestra inocente calma,
No dejéis esa espada ni esa cuna:
¡Cuando son de verdad, matan el alma!
Reír llorando - Juan de Dios Peza
Bueno, hoy andaba donde una prima mía, la cual comparte conmigo el amor por la lectura, en una de nuestras conversaciones a mi se me escapó decir que no me gustaba la poesía - cuando a lo que me refería es que no me gusta la palabrería romantica- y ella, como buena lectora me leyó un poema completamente encantador. Y pues, tanto he amado este poema, que lo vengo a compartir con ustedes:
Reír llorando
Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.”
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distaeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido-
Que os ame una mujer - ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
- ¿De lisonjas gustáis ? - ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?...-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?... -Mucho, mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
- Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.
-¿A Garrick? -Sí, a Garrick...La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reir?-Ah, sí, ¡os lo juro!;
él, sí, nada más él...Mas ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick! Cambiádme la receta.
¡Cúantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reir como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡ Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
¡el alma llora cuando el rostro rie!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.
sábado, 3 de mayo de 2014
Poema al agua fría:
Con lagrimas de sudor te anhelaba.
Con transpiración en todos lados
y con el cabello sudado.
El calor hacia que solo tuviera animo de acostarme
El calor hacia que solo tuviera animo de acostarme
pero mi cama estaba mojada,
caliente y con sudor,
Y eso hacia que te anhelara con dolor.
Y eso hacia que te anhelara con dolor.
No había luz, no había abanico.
Ese día tuve dos veces contigo,
y se sentía tan rico.
Quería entrar al baño,
Quería entrar al baño,
y encontrarme contigo, pero mi hermano estaba adentro,
y no te daba un respiro.
Echando fresco con un folder,
Echando fresco con un folder,
y bebiéndome un juguito.
Ya no lo soportaba más,
esa calor parecía un delito.
En un momento llegó la luz,
En un momento llegó la luz,
y prendí el abanico,
pero solo echó aire caliente,
y te deseé sin alivio.
Mi hermano salió del baño y yo casi lloré.
Mi hermano salió del baño y yo casi lloré.
Corrí hacia donde ti,
y salté desnuda a la ducha.
Tocándome toda la piel
y quitándome las dudas.
Quitándome el malhumor,
Quitándome el malhumor,
el sudor y el calor.
Canté, bailé,
por lo tanto que te esperé.
Y ahora que te tengo,
nunca te dejaré.
Fin.
sábado, 22 de marzo de 2014
“De Duarte”
¡Se abre el telón!
Un pueblo a merced
De despiadados tiranos
Forjó su libertad
Con sangre en las manos.
Por jóvenes osados,
Cuan buenos hermanos,
Con trabucazo al cielo
El inicio de la guerra quedó marcado.
En tiempos de fuego, armas y sangre
La esperanza y valentía
Fueron más notables.
Por la iniciativa de un hombre audaz
Y la osadía de un pueblo tenaz
Se desenlazó una batalla
Para nuestra tierra poder liberar.
Un ser especial,
Un joven afable,
En tono de orgullo:
¡Juan Pablo Duarte!
Hombre de honor
Y humilde ciudadano,
Entregó todo por
La libertad de sus hermanos.
¡Ser libre o morir!
¡Ser libre o morir!
Romper los grilletes
De sumiso servil.
Con el color carmesí
De la sangre quisqueyana
Se mancharon las calles
De nuestra amada República Dominicana.
Y dieron al traste
Con la dominación haitiana.
¡Se cierra el telón!
- Ángela Leonardo
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